PALOMAS, PALOMOS BLANCOS
La noche se ha vestido
con su largo manto negro,
Palomas, Palomos Blancos,
arrastra consigo el trueno. El trueno se descargó
lanzó su grito de fuego,
Palomas, Palomos Blancos,
cegando sus ojos bellos. El cielo se iluminó
el rayo les alcanzó,
Palomas, Palomos Blancos,
el corazón les hirió. ¿Dónde están, que no les veo?
un solo grito se oyó,
Palomas, Palomos Blancos,
muy solos estamos hoy. El vuelo han emprendido
muy juntos y muy unidos,
Palomas, Palomos Blancos,
compañeros y mejores amigos. Sus vidas se entrelazaron
con lealtad y cariño,
Palomas, Palomos Blancos,
sus manos se han cogido. Se van elevando al cielo
llevan sus rostros serenos,
Palomas, Palomos Blancos,
siguen juntos ellos el vuelo. Lu puerta del Santo Reino
se abrió para todos ellos,
Palomas, Palomos Blancos,
bendiciones recibieron. Sus nidos dejan vacíos
sus recuerdos siguen vivos,
Palomas, Palomos Blancos,
nuestro amor les ha seguido.
Palomas, Palomos Blancos.
SARA ROSA, MADRE MÍA. La tristeza y el dolor
sus manos han extendido
y en un rincón del camino
con fuerza me han cogido. Me ahoga a mí el dolor
que llevo conmigo adentro,
por un amor que me dejó
y se fue, en silencio, en silencio. El amor de una madre
limpio, puro y sincero,
ese amor se me ha ido
y el camino ha emprendido. Tus ojitos los cerraste
madre mía una mañana,
te encontrabas tan cansada
y tu espíritu entregaste. El Señor te esperaba
con sus brazos extendidos,
madre mía, madre amada
él ahora está contigo. Yo ya no podré tocarte,
tu cara no podré besarte,
ya no besaré tus manos
ni tu hermoso pelo cano. Sara Rosa es tu nombre
flor, perfume y poesía,
la más bella de la tierra
tú has sido, madre querida. Tu perfume está conmigo
el amor que me dio la vida,
gracias, gracias madre mía
te llevo en mí prendida. Me despido madre querida,
en el cielo nos veremos
y en un abrazo de amor
madre e hija, nos fundiremos. (Poema con motivo del incendio de Gotemburgo 30 /10/1998) Gloria Salas L.
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